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InmaParticipanteHola Chai, Mariana,
Al contrario que a vosotras, a mi el viento frío me espanta jaja. Para mi un día soleado de 30 grados es el sumun de energía y vitalidad. A vosotras el frío os revitaliza y a mí me contractura. Yo vivo en Madrid, zona continental de inviernos fríos y veranos calurosos y secos. Llevo mucho mejor los veranos.
Abrazos
InmaParticipanteHola,
Viviana coincido contigo en que mis gunas predominantes son liviano, frío y seco. Al igual que a ti, aceitar mi piel, tener rutinas y meditar al amanecer me ayudan a mantenerme en equilibrio.
Un abrazo,
InmaParticipante¡Hola a todos!
Incorporo mi primera CONSIGNA de este bimestre.
En relación a las gunas menores que se indican, mi tendencia a manifestarlas en el cuerpo físico a lo largo de los años no se ha modificado gran cosa.
1. Pesado/liviano (GURU/LAGHU): Mi cuerpo físico tiende a lo LIVIANO. Mi peso no ha fluctuado (salvando embarazos) más de un kilo arriba, un kilo abajo, de los 50 kilos. Tiendo a tener un peso estable, que mantengo de forma natural. Me gusta el movimiento y hago ejercicio, pero sin excederme, porque entonces me agoto y bajo de peso. Tengo un bajo nivel de grasa y soy fibrosa.
2. Caliente/frío (USHNA/SHITA): Mi cuerpo físico tiende a lo FRÍO. Me encanta el calor; para mí los 30 grados son una temperatura aceptable. Cuando yo empiezo a sudar los demás ya son un charco de sudor. El sol me da vitalidad y el calor me mantiene en un punto óptimo de energía. Sin embargo, el frío me baja el ritmo y me pide “cueva”. Con el frío tengo que andar atenta para no contractarme. Recuerdo que cuando era jovencita, solía tener manos y pies fríos; actualmente eso ya es raro que me pase, pero sufro el frío.
3. Húmedo/seco (SNIGHDA/RUKSHINA): Mi cuerpo físico tiende a SECO. En cuanto a esta guna si que tengo que decir que ha cambiado con la edad. En la adolescencia y primera juventud tanto mi piel como mi cabello tendían a aceitosos. Tuve tendencia al acné en la cara y mi pelo era una gran melena ondulada de forma natural. Hoy día mi pelo y mi piel tienden a secos. Me gusta y aguanto bien la humedad de los entornos marinos, pero lo que no llevo bien es el viento, que me vuela la cabeza. Si el viento además es frío yo salgo huyendo.
En cuanto al agni digestivo me siento un poco dubitativa, puesto que me gusta todo, como de todo y me sienta bien, a nivel de estómago lo digiero sin problema, pero, sin embargo, tiendo al estreñimiento.Un abrazo,
InmaParticipanteHola,
Incorporo mi 2ª consigna.
La práctica regular de la meditación me ha hecho más observadora de mi actividad mental. Por un lado, me he dado cuenta del apego de mi mente al pasado y al futuro. Poner atención a mis pensamientos me ha permitido reconocer algunos de mis patrones más repetitivos y sorprenderme con algunas de mis rumiaciones. Por otro lado, he sentido alegría interna ante pequeños atisbos de presencia.
Voy poniendo atención en no identificarme con mi mente. También me ha despertado más consciencia sobre cómo se encuentra mi cuerpo, no sólo dentro de la esterilla cuando practico yoga, sino durante las actividades diarias.
En general, siento más calma, es decir, un estado emocional más neutro y menos de montaña rusa; también siento más confianza y me reconozco menos impulsiva; me permito en más ocasiones elegir cómo responder.
Un abrazo.
InmaParticipanteHola a todos,
Me encantó leerte Luciana. Coincido en mucho de lo que dices. Para mí la práctica de yoga es ese espacio en el que me permito sentir el cuerpo en movimiento, la respiración, esa coreografía conjunta que me aporta tanta paz mental.
Un abrazo.
InmaParticipanteHola,
María Carolina, como a ti, Pachimotanasana es una de las asanas que más se me dificulta.
InmaParticipanteHola,
Alejandra, comparto contigo el gusto por Viparita; especialmente, como comentas tú, cuando llego a la noche con las piernas cargadas y los tobillos pesados. No es muy ortodoxo, pero suelo colocarme en la cama con las piernas apoyadas al cabecero y aprovecho para leer unos minutos mientras mantengo la postura.
InmaParticipanteHola a todas,
Añado mi tercera consigna.
A mi me gustan todas las posturas que hemos visto a lo largo de estas semanas. Para mi práctica de yoga elijo las asanas en función del efecto posterior que estoy buscando. Las que no faltan nunca cuando busco relajarme y reducir el estrés son Balasana y Badrasana. Y para fortalecer y llenarme de energía Adho Mukha Svanasana y Sethu Banda Sarvangasana.Me encanta practicar Balasana con brazos largos, frente apoyada en la esterilla y rodillas separadas al ancho del mat. Para mí esta postura es maravillosa para alargar toda la columna desde la base hasta la coronilla, especialmente cuando estiro los brazos por delante de mi cabeza. Una vez que he alargado bien mi espalda, relajo los brazos apoyando los antebrazos en la esterilla y formo un mudra con mis manos delante de mi coronilla. Apoyo la frente en el mat (agna chakra). Gano calma, activo mi sistema parasimpático, conecto conmigo misma, mirada hacia dentro.
Otra postura que me gusta mucho para relajarme es Badrasana. Aunque lo normal es practicar esta postura con la columna en la vertical, a mí me gusta con la espalda apoyada en la esterilla, tumbada, con brazos abiertos en cruz. Es una asana fantástica a nivel emocional para trabajar la confianza y a nivel físico para abrir caderas y estirar los músculos internos de las piernas. La suelo hacer antes de Savasana.En cuanto a mis preferidas para llenarme de energía, el perro boca abajo me parece una asana completísima. Es una invertida sencilla que ayuda a transitar mentalmente por la incomodidad de estar cabeza abajo, con todos los beneficios físicos que tiene tener la cabeza por debajo del corazón. Es una postura que ancla el cuerpo a tierra. Energiza el cuerpo, lo dota de fuerza, y activa la mente. Por las mañanas su práctica me da un plus de fortaleza y enfoque.
También me encanta Sethu Banda Sarvangasana por la expansión del pecho, porque abre el chakra corazón. Además fortalece las piernas, los glúteos, mejora la flexibilidad de los hombros, facilita la digestión, estimula el sistema nervioso y combate la fatiga. ¡Vamos! otra asana maravillosa.
InmaParticipanteHola Anne, sí, es bello enseñarles a volar y permitir su vuelo. ¡Qué bien por tu hija y por ti Anne! Un abrazo.
InmaParticipanteHola a todas,
María, creo que María Carolina se refiere a Carlos, el profe de introducción al budismo, y que es a él al que le plantea la duda 🙂
Un abrazo.
InmaParticipanteHola,
María, al leerte me ha venido a la mente que mi madre siempre nos decía que «dos no discuten si uno no quiere».
En cuanto al samskara que bloquea que responda poniendo límites puede estar relacionado con mi transgeneracional y la obediencia patriarcal; el tener que agradar y molestar lo menos posible.
Un abrazo!!
InmaParticipanteMaría, he reflexionado sobre lo que me dices.
Me he plateado preguntas ¿Desde dónde yo estoy mirando esto? ¿Desde la necesidad a que me responda o encaje en mi concepto de «persona amable» y al no hacerlo me lo tomo personal? ¿Desde el miedo a perder mi energía, mi equilibrio mental, porque la experiencia me dice que él me atacará en su siguiente correo si le escribo diciendo que me pida las cosas amablemente y que responda a los email por una cuestión de cortesía?
Al reflexionar sobre estas preguntas me he visto: Yo me adapto en las relaciones callándome cosas, con lo que tiendo a no ser del todo Yo.
Mi rabia y enfado no exteriorizado me indican que no elegí libremente mi respuesta, sino que lo hice por miedo a perder mi calma y claridad, porque no tengo suficiente confianza en mi equilibrio interno y pienso que la respuesta de él me afectaría emocionalmente llevándome a un desgaste absurdo.
Ainss María, me he visto de frente. He visto mi miedo y mi reacción adaptativa. Y me doy cuenta que puedo elegir poner límites desde la calma y la claridad si confío en la fortaleza de mi equilibrio interno. Mil gracias por el impulso a reflexionar.
InmaParticipanteHola María,
Gracias por tu valoración.
Estoy contigo que sería lo adecuado decirle que me lo pida con amabilidad, pero sería como poner una mecha en un bosque jaja.Un abrazo
InmaParticipanteHola,
Creo que el miedo a que a nuestros hijos les pase algo es un Samskara del inconsciente colectivo. Tengo tres hijos, dos chicos de 25 y 23 años y una chica de 21 años. Jaja y me pasa como a ti Alejandra, cuando salen por la noche se que han llegado porque la puerta de su dormitorio está cerrada jaja. Cuando mis hijos empezaron a conducir y a salir por la noche me daba miedo. Me plantee que mi miedo no era bueno ni para ellos ni para mi, y que si cocreamos con el Universo era mejor que me enfocara en su bienestar y que confiara en que la vida los cuida. A mi eso me da más paz.
Abrazos
InmaParticipanteHola Paulina,
Te leo y me reconozco en tus palabras. Hace unos años yo podría haber escrito lo mismo que tú, «enojo, frustración, desgana» por obligarme a preparar la cena mientras el resto de los miembros de mi familia estaba «a lo suyo», que era lo que realmente yo también quería hacer. Cuando me liberé del «disfraz de mamá perfecta» todo fue mejor. Nadie se moría de hambre, tenían edad (más de 18 años) para abrir el frigorífico y prepararse algo rico. Dejé de exigirme tanto, yo gané en coherencia y ellos empezaron a ser más responsables y autónomos. Cuando actuaba por «obligada responsabilidad» les recriminaba su pasividad y el ambiente en casa era menos amoroso.
Abrazos
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