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InmaParticipanteHola,
Añado mi 2ª consigna.
Hace unos días mi exmarido y yo tuvimos que ponernos en contacto por email para unas gestiones en relación a un piso del que somos los dos propietarios al 50%. El me pidió que le enviara una documentación que no tenía. Su correo era imperativo y sin un «por favor». Mi atención se quedó enganchada a su falta de amabilidad e hice juicio, pensé «siempre igual ¡qué borde es este hombre! se cree que todo el mundo está a su servicio». La sensación en mi cuerpo fue desagradable. No reparé más en el asunto.
Al día siguiente le mandé email adjuntando el documento que me había solicitado. Lo recibió, pero no dio un ok de recibido y, por supuesto, menos las gracias. Mi juicio fue «no tiene ni un mínimo de educación». De nuevo, sensación desagradable en el cuerpo, y mi mente echando balones fuera «es suyo, no tuyo Inma». Estaba actuando de forma evitativa, como suelo hacer, pero me paré a sentir mi verdadera emoción y me sorprendí sintiendo rabia, enfado, porque no me sentía tratada con respeto.Abrazos
InmaParticipanteGracias a ti Erika!
InmaParticipanteGracias Diego. Qué bueno ir reflexionando sobre estos aspectos para profundizar más en nuestro autoconocimiento. Yo así lo siento.
InmaParticipanteBuenos días a todos,
Quería comentaros una reflexión que me surgió a partir de mi propia consigna. Dirgha Swasam es una práctica que estoy realizando con frecuencia en mi día a día y me he dado cuenta que me he quedado en 4 tiempos como zona de confort, sin darle a mi cuerpo la oportunidad de explorar otros tiempos. Siento que es por el propio impulso de mi mente de pasar rápido de un acción de inhalar a otra de exhalar. Llevo dos días implementando un pequeño cambio, he pasado de 4 a 6 tiempos, sin forzar. Es un cambio pequeño, pero me sirve para sentir cómo se expande más mi pecho al inhalar, cómo me vacío más plenamente en la exhalación y cómo mi atención es más pausada en el recorrido del aire por mi cuerpo; mi mente está más serena. Gracias :).
InmaParticipanteHola Marcela,
Como a ti, la actitud que más me cuesta es la confianza en mí misma, que como bien dices, resulta del propio juicio negativo. Me propongo reflexionar de dónde viene esa actitud debilitante y trabajarla amablemente con la meditación.
Abrazos.
InmaParticipanteHola, respondo a la primera consigna.
Reflexionando sobre las 7 actitudes de la práctica, creo que en este momento la que más me cuesta es la confianza. Aunque en apariencia suelo actuar con resolución y confianza, internamente dudo mucho, me apalanco mucho en la opinión de personas que aprecio y me sorprendo reconociendo en mí creencias limitantes que me quitan fuerza.
Una vez visto esto, mi objetivo es confiar más en mí misma; poner el foco en reconocer mis necesidades y deseos y a partir de ahí actuar con autenticidad y no perderme ante las opiniones de los demás.
Abrazos
InmaParticipanteQué bueno Viviana lo de «aliada», así lo he sentido yo más de una vez. Y lo mismo con lo de «sonreír». Parece mentira que un gesto tan sencillo como es sonreír pueda hacer tanto bien para el cuerpo y la mente ¡Me encanta!
InmaParticipante¡Hola! Me parece muy interesante lo que comentáis. Yo respiraba muy mal, y no me di cuenta de ello hasta ya mis cuarenta. Vivía estresada. Cuando empecé a implementar la respiración consciente me sentía incómoda, como si no fuera natural en mí y me costó. Pero poco a poco empecé a sentir los beneficios, las contracturas de mi cuello y los dolores de espalda mejoraron y gané en calma mental. Tal y como vosotras decís, se lo enseñé a mis hijos para que la usaran antes de los exámenes, cuando no conseguían dormir, antes de tomar una decisión. ¡Qué importante parar y respirar consciente!
InmaParticipanteHola, incorporo mi segunda consigna.
Practico a diario la respiración Dirgha Swasam, aunque ha sido contigo Helga la primera vez que la he escuchado con este nombre 😊
Inicio con esta respiración mi práctica de yoga cada mañana. Me coloco en sukhasana y me mantengo unos tres minutos respirando y conectando con el momento presente a través de la respiración. Poner la atención en el conteo, en como entra y sale el aire por mis orificios nasales o en el movimiento de mi abdomen es un bálsamo para mi sistema nervioso; es sentir la vida en ti. Lo habitual es que empiece de forma natural inhalando y exhalando en 4 tiempos y vaya progresivamente hasta 6 tiempos, sin forzar. Me siento, generalmente más cómoda, en 4 tiempos. Al terminar la práctica de yoga, me quedo unos cinco minutos en Savasana; al comienzo con respiración Dirgha Swasam para instalarme en el presente y, al poco, ya suelto la respiración y permito que siga su curso natural.
Por la noche, no siempre, pero con bastante frecuencia, la suelo practicar unos minutos antes de dormir. Indistintamente, como me pida el momento, en sukhasana o ya acostada en la cama. Antes de dormir me gusta inhalar en 4 tiempos y exhalar en 6 tiempos. Me parece sumamente relajante (hace diez años no pensaba igual jaja).
La imagen de la jarra llenándose y luego vaciándose lentamente, me pareció sumamente ilustrativa para explicar Dirgha Swasam.
Abrazos.
InmaParticipanteSí, gracias a ti Alejandra 🙂
InmaParticipante¡Enhorabuena Patricia! Me puedo imaginar que eso ha supuesto un alivio económico para ti y, además, seguro que tu nuevo empleo se acomoda más a tu «Patricia/yo» de ahora. Besotes.
InmaParticipanteHola a todos,
Luciana, tu lista de «pendientes» me resuena mucho. Soy una especialista en listas de «tengo que hacer». Como dices tú y también Alejandra, lo que ocurre es que es inevitable caer en ansiedad, en acelere para hacer más de lo que el tiempo da de sí, no te permites perder ni un minuto sin hacer algo y, finalmente, acabas con frustración, porque no llegaste a todo lo que te propusiste, y con una sensación de falta de poder; vamos que vas rajásica durante prácticamente todo el día y terminas a la noche tamásica.
A mí lo que me está sirviendo para no caer en esa rueda de desgaste constante es que sólo me permito apuntar en mis «tengo que hacer» tres objetivos al día. Primero, los designo como «retos» u «objetivos» y no como «tareas pendientes»; cambiar como los tipifico me permite acercarme a las tareas con una actitud más tranquila y alegre. Segundo, solo tres cosas importantes para hacer; todo lo demás es a más a más si me sobra tiempo. Así mi mente acaba satisfecha, porque lo que me apunté está hecho.
Abrazos
InmaParticipanteHola, respondo a la primera consigna:
Momento sáttvico: Suena el despertador y abro los ojos, me giro hacia la izquierda y lo apago, a la par, me giro a la derecha y levanto la persiana, sonrío, la luz del amanecer entra en mi dormitorio. Doy gracias por un nuevo día de vida. Mis ojos se fijan en el horizonte, en la luz dorada y anaranjada del amanecer. Se oye el piar de los pájaros. Me siento bien. Simplemente, me siento en paz.
Momento rajásico: Voy al trabajo. Cojo el coche. No es mucho trayecto, pero lo suficiente para encontrarme filas de coches atascados, conductores impacientes que pitan a los de delante para que se muevan, cruces con peatones que se tiran a la carretera antes de que el semáforo este verde para ellos. Mi atención está a mil. Se me cruza un coche de mala manera, frenazo, y mi cortisol por las nubes. Le pito bastante molesta y mi paz se va “de paseo”.
Momento tamásico: Ha sido un día intenso. Llego a casa cansada y con la energía por los suelos. Mi mente me pide recompensa. Me voy a la despensa mientras me voy convenciendo a mí misma de que hoy ceno de picoteo: fuet, queso curado, guacamole con nachos, cacahuetes y patatas fritas. Es que hoy me lo merezco; ha sido un día duro (cena emocional).
InmaParticipante¡Qué bueno! Así tal y como tú lo dices Sergio, es como yo comencé a introducir mi práctica de yoga día a día.
Empecé a practicar yoga en 2014 y me apasionó, porque gracias al yoga conseguía parar mi mente y darle paz a mi cuerpo y espíritu. Pero, tal y como comentáis muchas de vosotras las responsabilidades diarias se comían todo mi tiempo, así que, con suerte, conseguía hacer yoga dos días a la semana y de forma erradica, un día a una hora, otro día a otra y casi que se convertía mentalmente en una exigencia, en frustración si al final no lograba hacer yoga pero, a partir de la pandemia, me comprometí conmigo misma; si yo sentía y comprobaba todos los beneficios que el yoga tenía para mí no podía ponerme excusas, tenía que priorizarlo en mi vida, así que empecé tal y como dices Sergio, con Ahimsa. El primer día a las 6.30h de la mañana una vuelta de Saludo al Sol, y así, hasta que poco a poco y de forma muy natural me encontré haciendo una práctica de 20 minutos cada mañana. Y me siento muy agradecida al Yoga. Creo sinceramente, así lo he vivido yo, que cuanto más acelere hay en nuestra vida, más tenemos que pararnos unos minutos y mover el cuerpo con yoga, serenar la mente y reconocer que somos más que nuestras circunstancias. Un abrazo.
InmaParticipanteHola, incorporo mi primera consigna.
Sí, me siento feliz y agradecida de tener una práctica de yoga regular desde hace algo más de tres años. Me levanto cada mañana, exceptuando algunos fines de semana, a las 6.30h y dentro de mis hábitos de la mañana está mi práctica de yoga. Activo mi cuerpo con movimientos articulares, estiramientos, Saludo al sol y cierro con Savasana. Suelo dedicarle de 30 a 40 minutos entre Asanas, Pranayama y/o Meditación. Mi lugar de yoga es mi espacio de paz.
Helga, gracias por las clases, trasmites una gran serenidad. Namaste!!
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