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Hola buen día Laura y compañeros, sostengo pautas alimentarias bastante conscientes hace años. Antes era más intermitente (las sostenía unos meses y después las dejaba), pero desde hace aproximadamente 4 años las mantengo bastante estables.
Trato de almorzar y cenar siempre en horarios similares y no me salteo comidas porque tengo tendencia a perder peso.
Suelo comer más abundante al mediodía que a la noche, aunque en ambos casos me sirvo una sola vez. Armo los platos combinando verduras, carbohidratos (uso mucho arroz basmati o yamaní con ghee y semillas de sésamo tostadas) y proteínas (legumbres, quinoa, pescado o pollo). Casi siempre tomo sopa de calabaza o zapallo con zanahoria, cúrcuma, pimienta y jengibre.
Cuando estoy fuera de casa llevo algún pseudocereal, hummus y verduras crudas o cocidas. También uso bastante especias: cúrcuma, coriandro, fenogreco, comino y jengibre, además de aceite de oliva, limón y sal marina.
Me gusta mucho probar recetas simples o inventarlas; también me importa como comenta Virginia que los platos queden coloridos y aunque esté comiendo sola y sea muy simple lo que voy a comer, trato de que se vea lindo y fundamental que huela super bien. En ese sentido me sirvió mucho como orientación el libro de Kate O’Donnell, “Cocina ayurvédica para todos los días”.
El desayuno lo voy variando y generalmente lo hago una o dos horas después de levantarme porque antes no tengo hambre. A veces preparo tostadas de maíz orgánico con palta; otras, avena tibia con manzana rallada, dátiles y canela; o frutas con coco rallado y copos de maíz. Según la época del año, hago las frutas al horno o en compota con especias. También agrego frutas crudas de estación como kiwi, mango, pera o ciruelas. Siempre como 10 almendras que remojo y tuesto.
Las colaciones suelen ser livianas para que no me alteren los horarios de las comidas principales: una fruta, una tostada con hummus o algunos frutos secos con dátiles si estoy en la calle.
En relación al agua, intento tomar entre 1 y 2 litros por día. Me ayuda hacerlo de a medio litro y también pedir agua cuando voy a reuniones. Además tomo muchas infusiones, casi como una compañía. Últimamente preparo semillas de hinojo, comino, jengibre y coriandro. También tomo alrededor de un litro de mate a la mañana, con poca yerba mate orgánica y más hierbas como manzanilla, cedrón, peperina, anís estrellado, diente de león o carqueja.
Hay tres cosas que consumo de manera intermitente y bastante ligadas a estados emocionales o encuentros sociales: vino tinto, queso y chocolate amargo. Ahora, por ejemplo, casi no tomo vino ni como queso, pero hace unas semanas estoy comiendo una barrita de chocolate amargo por la noche. En épocas de más reuniones sociales suelo tomar más vino, y en verano me gusta comer queso antes de cenar.
Tomo algunos suplementos indicados por mi médico: vitaminas B12 y D, spirulina, ashwagandha y un combinado de zinc, magnesio y selenio.
Consejos que me daría:
A. Seguir completando el registro alimentario porque me está ayudando a notar cosas que no tenía tan claras, como los tiempos reales de apetito o esto del «picoteo» que sin el ejercicio de anotar, pasaba de largo.
B. Incorporar de a poco (sin volverme loca:) nuevas técnicas culinarias y combinaciones que mejoren la biodisponibilidad de los alimentos a partir de lo que vamos aprendiendo.
C. Pensar con anticipación cómo organizarme para sostener estos hábitos la próxima vez que salga de viaje, porque la última vez fue en abril y el cambio de rutina me complicó física y emocionalmente.
